COMER
Salón Comedor:
A las ocho o nueve de la noche, el comedor del Hotel Portillo parece el salón de gala de un crucero en marcha. Mozos con chaqueta roja y humita negra van y vienen con las creaciones de Rafael Figueroa, el chef residente. Eso mientras, Juan Baiza –el maître– recibe a los rezagados y, a cada uno, ofrece siempre la misma mesa. La memoria de Baiza no falla. Tampoco el estilo de este restaurante donde ya es tradición degustar –en tenida semiformal– algunas de las ricas especialidades de la casa como el rissoto al azafrán, el garrón de cordero y la merluza austral con espárragos. Desayuno, almuerzo, once y cena se sirven en el restaurante. $15.000 consumo promedio p/p. autoservicio › al fondo del hotel, bajando unas gradas del primer piso, se encuentra este autoservicio que opera desde las siete y media de la mañana. Aquí, los huéspedes del Inca Lodge y los esquiadores que vienen por el día encuentran contundentes platos con sabor casero. Sólo hay que pasar con la bandejita. $5.000 consumo promedio p/p. Menú $3.000, si se compra con el ticket para un día o medio día.

PARADORES
Tío Bob:
Es el único parador de Portillo y se llega a él subiendo ‘Plateau’. Tío Bob –también autoservicio– es un refugio de piedra y madera desde cuya terraza se tiene una espectacular vista de la Laguna del Inca y Tres Hermanos. Destaca su gran asadera y una chimenea que no deja de calentar todo el invierno. Imperdibles son sus carnes asadas y, si se anima, los piscos sours que le darán más coraje para regresar al hotel por ‘La Garganta’. Desde $10.000, consumo promedio p/p. Abierto de 11.00 a 15.00 h. Los huéspedes que se hospedan una semana completa, tienen un almuerzo gratis en el parador Tío Bob.
CENTRAL
Skibox:
Ubicado en la base de ‘Plateau’, es el parador más conveniente para quienes visitan Portillo por el día. Diseñado por los arquitectos Nicolás del Río y Max Núñez, se trata de un zócalo de piedra sobre el cual se construyó una gran caja de fierro y vidrio. En total 110 m2 con baños, cafetería y la sala donde se cronometran las carreras.
Aprés Ski
Bar:
Está en el segundo piso y se enciende después de la cena. Todas las semanas hay música en vivo. Tiene chimenea y una larga barra en las que se ofrece maní y papas fritas con la cerveza. Dice el mito que, una vez, Hermann Maier de un sólo brinco quedó sobre la barra en la que, a veces, encendidas chicas se animan a repetir la proeza.
Disco:
Está en el primer subterráneo. Y, a veces, junto con la nieve, es lo mejor que tiene Portillo. Eso porque todo es más que familiar en este pequeño club de dos ambientes con barra y pista de baile. La música es variada. No faltan los videos de ski.
La Posada de Portillo:
Es lo que un periodista llamaría el "secreto mejor guardado de la cordillera de Chile". Y, más allá del cliché, puede que sea cierto. La Posada está fuera del hotel Portillo, al otro lado del Camino Internacional. ¿Qué es? Una fuente de soda, bar andino, picada de camioneros, dato de mochileros tipo Lonely Planet, que todos los fines de semana se enciende con la mezcla que se produce entre los trabajadores del hotel y los gringos de paso. ¿El Crucero del amor? Algo así.
DORMIR
El Hotel Portillo vende paquetes de una semana, de sábado a sábado, en base a cuatro lugares:
Gran Hotel Portillo, Octógono, Inca Lodge y departamentos familiares.

VALLE CENTRAL
Hotel Portillo:
Con capacidad para trescientas personas, el Hotel Portillo es el corazón del centro. Sus habitaciones son tan cómodas como tradicionales. Y ya a sean singles o dobles, se diferencian entre sí por tener vista al lago o al valle. Por lo mismo, las más deseadas son las suits del sexto piso con vista al lago que, una vez congelado, parece una gigantesca escultura. Desde US$1,450, base Doble Valle, temporada baja. US$2,690, base Doble Valle, temporada alta. Otra alternativa en el hotel son los departamentos familiares que cuentan con dos habitaciones interconectadas por un baño. Hay departamentos con cama matrimonial o dos singles más otra con cuatro literas. Es el lugar perfecto para ir con la familia o amigos. Mínimo cuatro personas pagando tarifa completa. US$1,200, baja. US$2,150, alta.
Octógono:
Como lo supone su nombre, se trata de un particular edificio octogonal, con habitaciones dotadas de dos camarotes y un baño, o sea para cuatro personas. Sin embargo, desde este año, el Octógono podrá ser reservado como habitación doble. Desde US$890, baja. US$1,390, alta. Doble desde US$1,350 a US$2,490.
Inca Lodge:
Un bajo y largo edificio de ladrillos blancos alberga pequeñas piezas –de hasta cuatro personas– con camarotes que reciben a huéspedes del mismo sexo. Se trata del lodge para mochileros de Portillo que desde este año también podrán reservar las parejas. Conviene, por lo mismo, hacerlo con tiempo. El Inca Lodge, por más que sus comidas se sirvan en el autoservicio, es muy cotizado durante todo el invierno. Desde US$590, base cuádruple, baja p/p. US$700, base cuádruple, alta. Doble desde US$800, baja.
US$990 en alta p/p.